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Información para pacientes

En esta sección puede encontrar diversos artículos realizados por nuestro Departamento Científico sobre la prevención y tratamientos relacionados con nuestros productos. Para más información puede contactarse a cientifico@laboratoriosbernabo.com

Enfermedades Respiratorias
La gripe o influenza es una enfermedad viral respiratoria que se presenta habitualmente en los meses más fríos del año.
Los síntomas suelen aparecer a las 48 horas de efectuado el contagio y la mayoría de los afectados se recuperan en una o dos semanas sin necesidad de recibir tratamiento médico. Sin embargo, en niños pequeños, personas de edad o con otras afecciones médicas graves, la infección puede conllevar a complicaciones severas, provocar neumonía e incluso causar la muerte.
La gripe, al igual que otras infecciones respiratorias, se transmite por contacto con secreciones de personas infectadas a través de las gotitas que se diseminan al toser o estornudar y de superficies u objetos contaminados con estas secreciones.
La gripe se manifiesta con: Fiebre mayor de 38 grados, tos, congestión nasal, dolor de garganta, de cabeza o muscular y malestar generalizado
  • Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.
  • Al toser o estornudar, cubrirse la boca y nariz con un pañuelo descartable o con el ángulo interno del codo.
  • Tirar a la basura los pañuelos descartables inmediatamente después de usarlos
  • Ventilar los ambientes y permitir la entrada de sol en los ambientes cerrados.
  • Mantener limpios los picaportes y objetos de uso común
  • No compartir cubiertos ni vasos
  • Enseñar a los niños a lavarse frecuentemente las manos en la escuela y hogar.
  • Pacientes de grupo de riesgo
  • Adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias y/u otras enfermedades crónicas o graves
  • Bebés entre 6 y 24 meses
  • Embarazadas
  • Puérperas hasta 10 días después del parto (si no fueron vacunadas durante el embarazo)
La mayoría de los pacientes sólo requieren tratamiento sintomático, como antitérmicos, reposo e hidratación. Sin embargo algunos pacientes deben recibir tratamiento específico con antivirales, por lo que deben consultar con su médico.
Existen una serie de medidas sencillas que ayudan a mejorar la evolución de una neumonía. Es recomendable cuidarse y, sobre todo, descansar. Además, es importante beber mucho líquido como agua, zumos de fruta e infusiones. Es aconsejable realizar ejercicios respiratorios específicos porque éstos facilitan la inhalación y la exhalación. Atendiendo al estado general de cada paciente existen ejercicios determinados para cada caso que ayudan al tratamiento farmacológico de la neumonía.
El tratamiento para la neumonía se puede complementar con medicamentos específicos recetados por el médico. Dependiendo del tipo de organismo patógeno que haya causado la inflamación, el facultativo prescribe los siguientes fármacos:
  • Antibióticos en caso de neumonía bacteriana
  • Fármacos fungicidas en caso de neumonía por hongos
  • Medicamentos contra parásitos
Si la neumonía ha sido causada por virus, en la mayoría de los casos el curso de la enfermedad no se ve alterado por los medicamentos. En dichas situaciones, el objetivo del tratamiento es evitar complicaciones.
La mayor parte de las neumonías están provocadas por bacterias. Entre estas la típica neumonía por neumococos responde bien al tratamiento con antibióticos. Si la neumonía se debe a micoplasmas, legionelas o clamidias (neumonía atípica),suelen emplearse antibióticos macrólidos.
Con frecuencia resulta necesario comenzar el tratamiento contra la neumonía antes de conocer el agente patógeno causante. De esta manera, se busca evitar posibles complicaciones. En este caso, se suelen recetar antibióticos de amplio espectro porque son muy eficaces frente a numerosos gérmenes. Tan pronto como se determina el patógeno concreto de la neumonía, es frecuente, que el facultativo cambie el tratamiento a un medicamento específico.
En algunos casos la neumonía puede conllevar disnea o sensación de falta de aire, que hace necesaria la administración de oxígeno. Si se produce una insuficiencia pulmonar aguda, puede requerirse respiración asistida.