Índice de temas

Información para pacientes

En esta sección puede encontrar diversos artículos realizados por nuestro Departamento Científico sobre la prevención y tratamientos relacionados con nuestros productos. Para más información puede contactarse a cientifico@laboratoriosbernabo.com

Dispepsia Funcional
La dispepsia funcional es un trastorno frecuente que afecta hasta el 30 % de la población general. Se define como un grupo de síntomas que se originan en el tracto gastrointestinal superior (estómago e intestino delgado superior) en ausencia de cualquier causa estructural (orgánica) o enfermedad metabólica que pudiera explicar los síntomas. Estos incluyen dolor o molestias en el abdomen superior así como quemazón, presión o sensación de plenitud temprana (saciedad precoz) y están relacionados muchas veces, aunque no necesariamente, con la comidas. Otros síntomas frecuentes son las náuseas, eructos y distensión abdominal.
Las causas de dispepsia funcional son desconocidas y probablemente múltiples. Existe alguna evidencia que implica cierta predisposición genética. Aunque la infección por Helicobacter pylori puede producir síntomas de dispepsia en un pequeño grupo de pacientes, existe poca información para apoyar el rol de esta bacteria como causante de los síntomas en la mayoría de los pacientes.
Los factores psicológicos pueden influir en la experiencia del síntoma en algunos pacientes con dispepsia funcional. Se han identificado cambios en la función gástrica en muchos pacientes con DF. En aproximadamente 40% de los pacientes con dispepsia, el estómago no se relaja normalmente en respuesta a una comida. Esto se conoce como “alteración en la acomodación gástrica” y puede estar asociada con síntomas de plenitud y presión en algunos pacientes.
También se observan alteraciones de las contracciones y del vaciamiento gástrico en un porcentaje similar de pacientes. Al menos dos tercios de los pacientes con dispepsia funcional presentan mayor percepción de la actividad gástrica, lo que se denomina hipersensibilidad visceral.
Lácteos: leche deslactosada, quesos blandos untables, port salud, yogurt según tolerancia
Carne, pollo y pescado: elegir cortes desgrasados. Método de cocción: a la plancha, a la parrilla o al horno
Pastas, harinas y cereales: pastas secas (una a dos veces por semana), arroz hervido blanco o integral Pan tostado, galletitas de agua. Si predomina la constipación pan o galletitas de salvado.
Verduras: preferentemente bien cocidas: zapallo, zanahoria hervida, calabaza, zapallito hervido, berenjena y tomate (sacarle la semilla). Acelga, espinaca, lechuga.
Otros: huevo duro, poché.
Jaleas o mermeladas de bajas calorías.
Frutas y/o postres: manzana al horno sin cáscara, durazno, pera, damasco sin cáscara. Gelatinas de dietéticas.
Aceites: de uva, girasol, oliva.
Condimentos: orégano, sal, salsas dietéticas y condimentos suaves.
Bebidas e infusiones: agua mineral sin gas, café descafeinado, té o mate cocido liviano con edulcorante, tilo.
Frituras, dulces o golosinas, manteca, legumbres, condimentos picantes, facturas, salsas rojas concentradas, frutas y jugos cítricos, gaseosas, bebidas alcohólicas, café, mate de bombilla, menta. Condimentos: pimienta, ají molido.
  • Se aconseja comer despacio, en cantidades moderadas masticando bien las comidas.
  • Respetar las 4 comidas diarias
  • Evitar alimentos que faciliten el reflujo: chocolate, menta, té, café, mate, alcohol, jugos cítricos y comidas grasas.
  • De acuerdo a la evolución de los síntomas puede incorporar tartas o empanadas caseras.
  • Si predomina la constipación incorporar progresivamente alimentos ricos en fibras.